Adolescente del Reino Unido quedó ciego y sordo por alimentarse solo de comida chatarra

El menor se alimentó por más de dos años con Pringles, papas fritas y pan blanco.

Foto: Pixabay

Científicos de la Universidad de Bristol analizan el caso de un adolescente que se alimentó por un periodo de más de dos años exclusivamente con papas fritas, Pringles y pan lactal y, debido a esta dieta carente de valor nutricional, quedó ciego y sordo.

El chico, cuya identidad ha sido protegida, les dijo a los médicos que solo había sobrevivido con papas fritas, jamón procesado y pan blanco pero evitaba los alimentos que tenían una textura distinta o que no le llamaban la atención.

Si bien tenía un IMC promedio y no tenía problemas de estatura, los médicos encontraron anemia y niveles abismalmente bajos de vitamina B12. Comenzaron a ponerlo en un cuadro de inyecciones de vitaminas y le proporcionaron asistencia dietética.

La alimentación y sus efectos en el cuerpo

En este caso, difundido en la revista científica Annals of Internal Medicine el pasado 2 de setiembre, se analizaron los efectos de una dieta extremadamente pobre en valores nutricionales que, ahora se sabe, pueden derivar en pérdida de visión y de audición.

La neuropatía óptica nutricional es una disfunción del nervio óptico que limita la visión de la persona. La condición es reversible, si se detecta temprano. Pero si no se trata, puede provocar daños estructurales permanentes en el nervio óptico y hasta la total ceguera.

En países desarrollados como el Reino Unido, las causas más comunes de neuropatía óptica nutricional son problemas intestinales o medicamentos que interfieren con la absorción de varios nutrientes importantes del estómago. Las causas puramente dietéticas son menos comunes porque el suministro de alimentos es bueno, pero en otras partes del mundo, la pobreza, la guerra y la sequía están relacionadas con la desnutrición y las tasas más altas de neuropatía óptica nutricional.

Denize Atan, autora principal del artículo y oftalmóloga del Hospital de Ojos de Bristol y de la Facultad de Medicina de Bristol, menciona la importancia de la vista para el buen funcionamiento de la vida humana. No solo gestiona nuestras relaciones interpersonales con las personas sino que también facilita la vida.

Además, el caso particular también arroja luz sobre las personas que confían en el índice de masa corporal (IMC) por completo hasta el punto de que cualquier cambio les hace provocar un cambio en su dieta. El IMC no es necesariamente correlativo de la salud física o la dieta de una persona.

Fuente: Lr21

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